Un testimonio desde la distancia - Un testimonio desde la distancia - Agradecimiento de una hija: Jump to: Search, Content

Un testimonio desde la distancia

Toronto, Mayo 3, 2012

Probablemente quienes tengan la oportunidad de leer este testimonio, habrán vivido una situación similar, otros ni siquiera se la imaginan. Pues bien hace ya cuatro años tuvimos la bendición de encontrar en la Fundación Alzheimer no solo un lugar con los mas altos niveles de profesionalismo y comprensión de la enfermedad que muchos de nuestros seres más amados pueden padecer en algún momento de sus vidas, allí encontramos un equipo de profesionales que no solo dominan y estudian permanentemente sobre este trastorno, sino que su principal manejo terapéutico se centra en el afecto hacia sus pacientes. Si AMOR, es lo que ha recibido mi Mama de parte de todas las personas que la atienden y cuidan, un lugar lleno de carisma, tranquilidad y afecto. Desde la distancia, pues no vivo en Colombia, mi familia y yo solo tenemos palabras de infinita gratitud para el equipo directivo y todo el equipo operativo de la Fundación. Cuando se vive lejos sentimientos de impotencia, desolación y confusión están presentes, mas aun en momentos muy críticos para nuestros seres queridos. Mama recientemente padeció un infarto y en los momentos más difíciles siempre contamos con el apoyo de la Fundación, nunca nos sentimos solos ni desamparados,  todo el tiempo contamos con el acompañamiento de auxiliares que continuaban cuidando a Mama así no estuviera en la Fundación, es mas algunos de ellos salían de sus turnos y la visitaban en la clínica. Luego una vez le dieron de alta, solo contamos con su apoyo y el de sus directivas pues este fue el lugar que Mama eligió para culminar probablemente sus días. Ninguno mejor que este, no en una clínica,  en un ambiente frio, un poco hostil y amenazador desde su mirada.  Por el momento, Mama continúa a Dios gracias recibiendo la bendición de estar en la Fundación con sus ángeles cuidadores. Gratitud infinita, bendiciones y prosperidad para Jaquie, Pedro, Ullola, y todo su maravilloso equipo de trabajo.

Lo mejor para Ustedes!

Adriana-Maria Pelaez y Familia

Psicologa 

 





Al principio fue difícil pedir ayuda. Yo quería que mis hijos creyeran que su padre estaba bien.

Oprima para escuchar la historia de Marta