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Pena/pérdida

Es muy probable que usted comience a sentir una pena profunda y un sentimiento de pérdida desde el momento que el paciente con demencia es diagnosticado. Ser testigo de los cambios físicos, mentales y emocionales por los que pasa el paciente según la enfermedad progresa tiene un impacto muy fuerte en los cuidadores y los familiares del paciente. Es por eso que es importante que se prepare para enfrentar los retos que la enfermedad presenta. Siempre recuerde que los cambios por los que el paciente pasa están fuera del control suyo y del paciente. Es la enfermedad la que controla lo que le sucede al paciente.

Es muy probable que mientras observa cómo el paciente con demencia cambia, usted sienta una tristeza profunda y un sentido de pérdida al no poder compartir con el paciente como antes lo hacía. Esto es normal y no debe sentirse mal. Usted está reaccionando de manera esperada a los cambios que observa. Aun así, tal vez usted se sienta muy conectado(a) al paciente aun cuando ya no es la "misma persona" de antes. Esta conexión estrecha se acentúa por el hecho de pasar mucho tiempo con el paciente. Esto pudiera hacer muy difícil en el momento en que el paciente con Alzheimer muere. Cuando esto sucede, algunos cuidadores sienten una mezcla de emociones: gran pesar, tristeza, alivio. Esto es normal. Es probable también que sienta confusión cuando se dé cuenta que su vida giraba alrededor del cuidado que le prestaba al paciente. Es por esto que tal vez sienta que su vida no tiene sentido una vez el paciente ha fallecido. A la misma vez, es probable que el tiempo que le dedicaba al paciente le impidiera compartir con otras personas. Dese tiempo y poco a poco comience a reorientar su vida. Vuelva a conectar con sus amistades. Descanse, exprese cómo se siente y permita que el tiempo le ayude a aliviar su pena y el sentido de pérdida.

 

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Al principio fue difícil pedir ayuda. Yo quería que mis hijos creyeran que su padre estaba bien.

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