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Ira

Muchos cuidadores se sorprenden y se sienten mal cuando se dan cuenta que sienten ira o resentimiento hacia la persona que cuidan. Sin embargo, sentir ira o resentimiento es común entre muchos cuidadores. Lo importante es poder reconocerlo y explorar qué cosas están contribuyendo a esos sentimientos. En muchos casos, la ira o resentimiento es generado por las conductas repetitivas y/o agresivas del paciente, la falta de cooperación de otros familiares, el aislamiento del cuidador ya que éste no tiene tiempo para interactuar con otras personas al tener que prestar atención continua a la persona con demencia.

Para manejar su ira, es importante reconocer cómo usted se está sintiendo e identificar lo que está provocando esos sentimientos. Hable con otras personas sobre cómo se siente y pida ayuda. No se enfoque en pensar en el "¿por qué estoy atrapada(o) en esta situación?" Usted está atrapado en la medida en que no comience a buscar ayuda para aliviar sus tareas de cuidador(a). No olvide que las conductas que el paciente exhibe son producto de su enfermedad y no de su voluntad. De igual manera, recuerde que usted también necesita que alguien le cuide durante los momentos difíciles que se presentan según la enfermedad empeora. 

Si se siente que está a punto de perder el control y que va a tener un estallido de ira, aléjese de la situación que le está provocando tal reacción. Enfóquese en los aspectos de dicha situación que puede cambiar y no en lo que no puede cambiar. Llame a alguien y pida ayuda. Exprese cómo se siente sin exaltarse. Respire profundamente, mire más allá de la situación en la que se encuentra, y trate de entender lo que está sucediendo en esos momentos. Esto le ayudará a disipar los sentimientos de ira. Pídale a su proveedor de servicios médicos que le enseñe ejercicios de relajación y practíquelos a diario. Es muy probable que le tomen menos tiempo de lo que usted cree que debe ser. 

 

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Al principio fue difícil pedir ayuda. Yo quería que mis hijos creyeran que su padre estaba bien.

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