Historia de Andrea - Mi madre tiene Alzheimer - Historia de una hija que cuida a su madre con Alzheimer: Jump to: Search, Content

Historia de Andrea - Mi madre tiene Alzheimer

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Después de años cuidando a mi mamá, he aprendido mucho sobre la enfermedad de Alzheimer. La enfermedad de Alzheimer es un tipo de demencia. La demencia es un problema en el cerebro que por lo general afecta a personas de edad avanzada. Una persona con demencia puede tener:

  • fallos frecuentes de memoria
  • desorientación (no sabe la fecha o el lugar donde se encuentra)
  • falta de concentración
  • confusión
  • cambios de ánimo o de personalidad
  • y muchos otros problemas relacionados con la memoria, el pensamiento y el comportamiento

La demencia más común es la enfermedad Alzheimer. Una persona con Alzheimer tiene problemas con su:

  • memoria (olvidos muy frecuentes, se le olvidan nombres o teléfonos de personas familiares etc.)
  • pensamiento (dificultad para tomar decisiones simples, dificultad para entender información simple, etc.)
  • comportamiento (falta de interés en el trabajo o en actividades que solía hacer)

Todo esto lo aprendí después que mi mamá fue diagnosticada con la enfermedad de Alzheimer. No debió haber sido así. Hubiese sido mejor para ella, para mí y para la familia entera tener información con anticipación.

Mi mamá tenía 74 años cuando fue diagnosticada con Alzheimer. El médico cree que al momento de ser diagnosticada mi mamá posiblemente había tenido la enfermedad por seis años sin saberlo. Esto quiere decir que al momento en que mi familia y yo comenzamos a sospechar que algo andaba mal, la enfermedad ya había estado presente por bastante tiempo. Nos tardamos mucho en llevarla al médico.

Lo primero que mis hermanos y yo notamos fue que Mamá comenzó a olvidar las fechas de nuestros cumpleaños y la de su cumpleaños, el cual siempre celebrábamos con una fiesta. Una vez fue al supermercado sola (algo que ella siempre hacía) y dijo que  se desorientó y que no se acordaba cómo regresar a la casa. Cuando cocinaba, la comida no le quedaba como antes. Luego comenzó a acusarnos de que le escondíamos sus llaves y su cartera. Cuando nos decía esto, pensábamos que estaba bromeando y la ayudábamos a encontrar las llaves y la cartera.

Con el pasar de los meses, los vecinos nos dijeron que a veces encontraban a Mamá deambulando y desorientada por las calles. Esto me alarmó muchísimo y la confronté. Ella negó que esas cosas estuvieran ocurriendo y me dijo: "Yo no estoy loca, la loca eres tú. Me estás faltando el respeto". En ese momento me quedé callada y decidí prestarle más atención. Pude ver que Mamá no se acordaba de sus citas médicas, que a veces se perdía cuando salía sola y que ya no le interesaba ir a la iglesia cuando antes iba más de una vez por semana.

También me di cuenta que Mamá hacía cosas de manera impulsiva, algo que ella nunca hacía pues era muy organizada y metódica. Si le hacía un comentario sobre su conducta errática, me gritaba agresivamente, y ella nunca antes me gritó de esa manera. Cuando se calmaba me decía que no sabía lo que le estaba pasando, pero que sabía que no estaba bien. En ese momento, y luego de consultar con su trabajadora social que la estaba ayudando con un problema con su Seguro Social, decidí acompañarla a su próxima cita con su médico de cabecera. 

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Al principio fue difícil pedir ayuda. Yo quería que mis hijos creyeran que su padre estaba bien.

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